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PASÓ EL 21 F Y... ¿LUEGO?

* Por William Tórrez

Publicado en el Periódico La Patria en su edición del domingo 25 de febrero de 2018


Al concluir el segundo año de la respuesta más contundente del soberano pueblo boliviano en el referéndum del 21 de febrero del 2016, en contra de las cuasi monárquicas ambiciones del gobernante de perpetuarse en el poder, vale la pena preguntarse ¿qué pasara luego del 21F?


Es posible que como producto de las provocaciones mediáticas y fácticas tanto del gobernante como de sus acólitos, el odio que el pueblo empieza a sentir por el partido de gobierno, aflore en actitudes violentas aprovechadas por el gobierno para legitimar una violenta represión, tal cual sucedió con las jornadas de este 21-F con gasificaciones en ciudades como La Paz y Santa Cruz.

También es posible que las reivindicaciones del pueblo boliviano se dejen "pasar" por las actividades de la reivindicación marítima que se va agendando con todas sus actividades políticas.

Como también que el Gobierno amparado en la convocatoria cuasi forzosa de una parte de la población boliviana, a sus proclamaciones, fiestas y conciertos, financiadas en su mayoría con el Erario nacional, use la propagada falsa de que "el país está dividido" queriendo minimizar la fuerza del movimiento ciudadano en beneficio de sus ambiciosos y perpetuos planes.

Sin embargo de lo anterior, lo que es seguro, es que la incidencia real en el campo político de las manifestaciones del 21-F de este 2018 en la defensa del voto popular, será más bien dado en un estado dividido de las fuerzas opositoras en Bolivia.

Estamos en la época de varios tipos de oposición política al MAS., los "mesías" elegidos, que replicando parte del discurso sectario aborrecen toda forma de expresión política que no sea la suya y condenan al infierno a todos los que no comulguen con ellos como "únicos salvadores de la patria".

Luego están las viejas fuerzas "neoliberales" (todo un mote) presas de pensamiento en utilizar recursos, discursos, métodos y políticas "tradicionales" olvidando que el pasado político de sus líderes y lo obsoleto de sus métodos afecta negativamente cualesquier amague de lucha.

También están las fuerzas de "nueva izquierda" o en el campo contrario "nueva derecha", seguidoras de una misma moneda aunque de diferentes caras que curiosamente son iguales por sus utópicos planteamientos.

Finalmente, las fuerzas de nueva creación que cuentan con espacios de poder ganados entre las que están algunas con elementos genuinamente nuevos como de elementos ex oficialistas decantados con sus políticas y que en un factor común sobre estiman sus propias posibilidades queriendo entablar una lucha en igualdad de condiciones cuando esto no es posible por la inmensa diferencia de recursos en relación a los del partido de gobierno.

Con nuestra oposición fragmentada, los movimientos ciudadanos no podrán encontrar su norte y el esfuerzo del pueblo boliviano se dividirá entre partidos tradicionales, nuevos y bipolares mesías, fuerzas nuevas sin implantación nacional y poca estimación de la realidad y grupos elitistas de utopistas de izquierda y derecha. Todo en favor del caudillo de Orinoca y sus ambiciones personales. Luego del 21F, ¿podremos articular una oposición unida por el No? Por el bien del país y su futuro esperemos que Sí.