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EL ORGULLO DE SER ORUREÑO

* Por William Tórrez Escuche las declaraciones de William el 6 de febrero de 2018 (feriado adelantado del aniversario cívico de Oruro)

Publicado en el Periódico La Patria el lunes 5 de febrero de 2018


En estos tiempos donde las reivindicaciones de Oruro se sumen en la postergación, en estos tiempos en los que el poder político subordina los intereses del pueblo a sus propias metas y objetivos, en los que el desarrollo, el progreso y la esperanza por un futuro mejor parecen cada vez más como un lejano e incierto futuro, es en estos tiempos de zozobra para nuestra tierra, que debemos más que nunca tener presente un hecho cierto: el orgullo de ser orureño como un factor de vida, presente en cada momento y lugar.

Nuestra tierra como eje articulador del Macizo Boliviano, como llave de integración y núcleo estratégico de la Nación y el subcontinente, posee un destino, un destino manifiesto que nosotros sus hijos hemos de tomar en nuestras manos.

Diez mil años atrás, los primeros seres humanos recorrían la tierra orureña en el amanecer de los tiempos; durísimas condiciones climáticas y escasez de recursos, aquellos antepasados nuestros, wankarani (urus) y choquelas, marcaron el inicio de la historia de Oruro cuando decidieron quedarse y forjar esta tierra como su hogar, decidieron luchar sin tregua ni descanso contra las adversidades y dificultades de supervivencia en las tierras de Oruro, conquistando a la naturaleza y aprendiendo a vivir en armonía y equilibrio con la madre tierra, conocimientos y lucha transmitidos a los pueblos sucesores de aymaras y quechuas, quienes con tesón y sacrificio inconmensurables no solo sobrevivieron sino prosperaron en esta alta tierra.

Tierra de condiciones extremas, increíbles y grandes riquezas para quien sabe cómo extraerlas, es hoy nuestro hogar.

Durante siglos los orureños hemos demostrado que con tesón y sacrificio se pueden lograr grandes cosas, los hijos de nuestra tierra siempre hemos sabido cómo trabajarla para que sus frutos contribuyan al bienestar de los orureños.

Oruro fue la cuna de la independencia boliviana, con la construcción del primer ejército nacional que derrotó a las tropas del Rey de España en los campos de Aroma, donde los hijos de nuestra tierra tumbaron la corona del poder real, demostrando así que la independencia, que una patria propia era posible, que el opresor sistema colonial podía ser vencido, siendo el auténtico inicio del sueño, porque Bolivia nación con su ejército creado en Oruro y nutrido de orureño carentes de armas pero armados de valor, coraje y decisión por un mañana mejor.

Es nuestra tierra también quien dio origen a la leyenda de los tiempos heroicos, la única crónica de primera mano de la epopeya de la Independencia americana plasmada en el Diario de un Comandante de la Independencia escrita por el orureño José Santos Vargas o también conocido como "Tambor Vargas", la leyenda que registró para la eternidad las gestas de los hombres y mujeres que hicieron posible el nacimiento de nuestra patria.

Vigorosas transformaciones sociales, económicas y políticas se han realizado desde nuestra tierra de Oruro, en el pasado más remoto como en la historia más reciente, y, vigorosas transformaciones también se están viviendo y se vivirán desde nuestra tierra orureña.

La ubicación estratégica de eje articulador de la integración del transporte, el comercio y el intercambio cultural de nuestros pueblos, hacen de Oruro la pieza fundamental en el desarrollo de la nación entera, que aunque el poder político transitorio en su ceguera no pueda ver, son las fuerzas de la naturaleza humana las que prevalecen y logran las maravillas de la integración y el progreso, porque ese es el destino de Oruro y hemos sabido y hemos de saber por experiencia, que el destino es más poderoso que el hombre. 

Cada extranjero que ha visitado nuestra tierra se ha maravillado no sólo de sus características y su belleza, logradas por el esfuerzo de generaciones, sino también de ese esfuerzo de sus habitantes, y en no pocas ocasiones se ha unido a los orureños convirtiéndose en hijo de Oruro, porque ser orureño es más que el simple hecho de tener un origen geográfico en el nacimiento, ser orureño es trabajar, ser orureños es esfuerzo, es tradición y es orgullo.

Ahí radica el orgullo de ser orureño, el orgullo por nuestras tradiciones, el orgullo por nuestra historia, el orgullo de ser hijos de nuestra tierra y más que todo el orgullo de ser quienes somos.

Porque sin importar la postergación, la corrupción o el abandono, podemos lograr todo lo que se nos niega porque siempre debemos recordar y sentirnos orgullosos.

Porque somos orureños.